Mi formación es de ingeniería, pero fue en la poesía donde realmente me encontré. 
Con ella estoy aprendiendo a escuchar los silencios y a encontrar la belleza en la oscuridad, lo que muchos llamarían grotesco y visceral: para mí es una puerta que te lleva a un lugar sin piso ni techo.

De la lógica y los números aprendí el orden;
de las palabras, la libertad.

En mis versos busco lo que no puede medirse,
lo que solo se siente.

Así nació mi voz poética:
una ecuación entre la razón y el alma.
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